lunes, 24 de agosto de 2026

Rosa Montero y el Mundial 2026

El gen de la horda

Caracol

Ahora que los científicos están descubriendo todos los días las bases biológicas de lo que somos, estoy esperando que en cualquier momento localicen el gen de la horda febril, esto es, ese ínfimo fragmento de ADN que hace que padezcamos una irrefrenable tendencia a arremolinarnos jactanciosamente en torno a pedazos de trapos que llamamos banderas y a emborracharnos de un júbilo feroz cuando nos sumergimos en una masa unánime.

Sucede en las guerras, sucede en el sectarismo político, sucede en los linchamientos, sucede en el mundial de fútbol.

El Mundial es a las guerras patrióticas lo que los torneos medievales eran a las batallas campales: una alternativa un poco más sofisticada. Desde luego hay que agradecer que no se mate realmente a nadie (salvo cuando un partido sirve de acicate para desencadenar una contienda, como en la llamada guerra del fútbol entre Honduras y El Salvador tras el Mundial de 1970), pero por lo demás ahí está la misma dejación de pensamiento, la misma mezcla de adoración y odios, idéntica exageración mayestática.

Rosa Montero. El gen de la horda